domingo, 26 de junio de 2011

El verano ya llegó


       Verano. Ya estamos en una de las épocas favoritas de millones de personas. Y este año ha entrado con más fuerza y, sobre todo, con más calor.

      ¿Planes? pues concretos, aún, ninguno, salvo un Curso de Verano en Alcázar de San Juan -si, el lugar perfecto para ir de vacaciones por la brisa marina que caracteriza al lugar- en el que tengo muy altas espectativas tanto por el tema a tratar como por la compañía. No obstante, pasaré gran parte del tiempo en el pueblo con la familia y los amigos, las tardes de piscina, las excursiones al rio y al monte, las cañas, las copas imprevistas y las largas horas leyendo, esta vez para la Tesis. Los días culminarán con el disfrute de una hermosa puesta de sol.

Puesta de sol desde el monte, verano


      Una de las primeras cosas que seguro haré será una barbacoa, una de las muchas que probablemente tengan lugar durante este par de meses. Y es que la carne castellana bajo la sobra de una parra, con un Ribera y buena compañía es un buen plan. También las paellas harán su acto de aparición, sobre todo en la Cena de la Asociación, momento de encuentro, reunión y fiesta de todas las gentes del pueblo.


Cena de la Asociación, verano de 2010


      Y como no podía ser de otra manera, la ronda de fiestas por los pueblos de la zona. Bien es ciertro que cada año se reduce un poco más. el inicio de temporada solían ser las Ferias de Arévalo, pero este año ya han pasado, esperando nuestra presencia el año próximo. Alguna veces hemos ido a las Fiestas de Santiago Apóstol, guardando unas grandes anécdotas. Pero el bloque central lo forman las fietas de Íscar, con sus discotecas, la ronda de peñas y las atracciones. Ni una seman después, fiesta en Rapariegos y Donhierro, con botellón, peñas, bailes hasta la madrugada, caminatas para llegar a casa y un sinfín de anécdotas. Y el colofón final, las de Montejo. Todo el año esperándolas para reir, beber y comer, dormir poco, desayunar bollos recién hechos, bailar todo tipo de música, montar y desontar la peña, comprar bebida, limpiar, sestear en la piscina, terracita, beber nuevamente...¡un no parar! Sería imposible escoger alguna foto que refleje esos momentazos, pero sí la música que pone banda sonora al verano.

      Efectivamente no son las canciones más in del momento, ni las más bailadas en las discotecas de Ibiza, pero marcan tendencia algunas de las que os dejaré a continuación. Y sólo la gente que pasa las fiestas en sus pueblos puede entender que te emociones con un pasodoble. ¡Qué grande!




      Pero no todo son pasodobles, también hay otras canciones míticas como rumbas, salsas y demás para dar paso a una música más actual.







   

   ¡¡¡QUÉ GANAS DE BAILAR!!!


¡FELIZ VERANO!

viernes, 27 de mayo de 2011

De lo cíclico de la Historia

      En las últimas semanas el panorama político español, initroduciendo tal vez las revueltas populares islámicas en occidente, está cambiando. Miles de personas, en su mayoría jóvenes, han salido a las calles para dejar patente su indignación por un sistema político pútrido, unos gobernantes corruptos y carentes de ideales y un gobierno incapaz de gestionar una crisis y de minimizar su impacto en la sociedad a la que gobierna con renglones torcidos, pero sin escribir recto.

      Este movimiento social y apolítico busca transformar de manera más o menos efectiva la política de nuestro país. Son numerosos los casos de corrupción que salpican a nuestros políticos, de unos y otros no lo olvidemos, que podemos analizar en todas las épocas. Así, por ejemplo, me viene a la mente el caso del Conde del Real, Pedro Sánchez de Calatayud.


Armas de Cerdeña

      Procedente de una familia noble del reino de Valencia, el I Conde del Real -título concedido por Felipe III al XI Señor del Real en mayo de 1599- estaba emparentado con la Casa ducal de Gandía y tenía, por tanto, importantes lazos clientelares con la facción que dominaba la Corte en ese momento. El Duque de Lerma, todo poderoso valido de Felipe III, le envió al reino de Cerdeña cono Virrey en 1603, cargo que ocupará hasta 1610, cuando es llamado a Madrid por los numerosos informes que, procedentes del Consejo de Aragón, llegan sobre sus actividades poco lícitas en la isla. Ante las presiones, Lerma se ve obligado a enviar a Alonso Carrillo como Visitador General para esclarecer la situación. Durante el transcurso de sus investigaciones hace acopio de numerosa documentación que le sirve para pormenorizar las cantidades que el Virrey había obtenido de sus actividades turbias. Concretamente, las ganancias que obtuvo en tan sólo tres años investigados doblaban las pertenecientes a la Corona. Además, se le acusaba de mala praxis en la justicia, violación de las pragmáticas de Felipe II relativas al cultivo y comercio del cereal y mala gestión del comercio marítimo sardo y del cobro de los impuestos.

      Ante tal panorama Carrillo sólo puede enviar su voluminoso informe a Madrid y a lo sumo, proponerle eventuales remedios. Y es que la figura del Visitador sirve para informar a los órganos centrales de gobierno y, por ello, los procedimientos de visita no conocen una fase ejecutiva en la "periferia", sino que el juicio se remite a los miembros del Consejo de Aragón para que instruyan un sumario ulterior que preceda a un eventual juicio formal en presencia de los inculpados. No obstante hay que señalar que en los archivos se carece de información sobre esa última fase. En muchas ocasiones es fruto de la condescendencia excesiva de los jueces encargados, de las absoluciones otorgadas o de los aplazamientos sine die del proceso. En este caso el rey le dio una absolución post mortem para restituir la honra de sus hijos.

      En el siglo XVII, como en el XXI, la realización de una "limpieza general" de este tipo a menudo no cambia la situación precedente, más bien la maquilla y hace acallar las voces discordantes. Entonces, como ahora, este tipo de acciones se llevan a cabo en un contexto político condicionado por los intereses tanto de la facción dominante en la Corte como por sus ramificaciones en la "periferia". Así, el sistema de blindaje que se desarrolla en torno a la figura dominante en Madrid sigue siendo un fondeadero seguro para los barones regionales que siguen saliendo indemnes de sus corruptelas.


      Quien quiera -o sepa- entender, que entienda.

viernes, 29 de abril de 2011

De cómo la madurez llega con la experiencia




      Dos y media de la madrugada. Noche de jueves-viernes.


      Hasta hace no mucho solía ser una noche de juerga nocturna tras una semana de clases, apuntes, biblioteca y cafetería. Noche de conversaciones al calor de una copa de ron y de música variada. Momentos etílicos para el recuerdo. Y la añoranza ocasional.

      La reflexión es fácil. Uno deja de salir los jueves -entiéndase jueves por cualquier otro día que no sea en fin de semana- a medida que pasa el tiempo y se adquieren responsabilidades. Y sin embargo, a pesar de que vayan cayendo las ojas del calendario, eso no significa madurar. Madurar no es cuestión de tiempo, sino de voluntad, de actitud y aptitud, de conocimiento.

      Personalmente creo que la madurez es una virtud, como no podía ser de otro modo. Una virtud que se va labrando poco a poco, acumulando las experiencias vividas -ya dijo el gran Calderón de la Barca que "no hay virtud sin experiencia"- sobre las que se aplican los principios de sabiduría, valor y autocontrol. Éstos nos mantendrán en el buen camino y nos ayudarán a ver las Virtudes Cardinales de las que he hablado anteriormente.

      Echando la vista atrás y analizando fríamente, uno puede ver los progresos que a este respecto han ido sucediendo con el paso del tiempo. La carrera, sin ir más lejos, no es sólo un cúmulo de datos empíricos. Es un aprendizaje "subliminal" de cosas que resultarán prácticas a lo largo de la vida, tales como la organización, la estructuración mental, la forma de redactar, de hablar en público, de valerse por uno mismo -o empezar a hacerlo- de elegir y acatar las consecuencias. Son éstos algunos ejemplos que nacen espotáneamente según redacto estas líneas. También es un síntoma de madurez adquirir una buena capacidad de instrospección y aceptarse tal y como uno es, con sus virtudes y su mediocridad. Pero sobre esto habrá, seguro, una futura entrada no tardando.

      No creo, lógicamente, que servidor haya llegado a la madurez plena, pero sí que haya iniciado un camino de duración indeterminada y recorrido poco claro. Uno de esos viajes iniciáticos de los que se compone nuestro camino.



lunes, 25 de abril de 2011

De la Semana Santa Castellana

      Domingo de Resurrección. Ya estamos de vuelta de una semana intensa. Atrás quedaron los planes, las cañas, los verdejos y los pinchos. Sólo queda para el recuerdo la ingente cantidad de comida que se puede preparar para un cumpleaños multitudinario, una gincana con unos árbitros estupendos, unos bailes que ni la Bordiú, unas cuantas rondas de copas by the face.



      Sin embargo lo que más recordaré de estos días son los buenos momentos pasados junto a gente a la que aprecio y quiero; los detalles de antaño, que me hacen recordar miles de momentos. Por todas esas cosas, aqui os dejo imágenes y música que ilustran estos días.












       

lunes, 18 de abril de 2011

Sobre la Virtud IV




LA FORTALEZA


Por último habla de la Fortaleza del Príncipe. Ribadeneyra la define como “el sello y guarda de todas, y las tiene debajo de su amparo”. Evidentemente no se refiere a fortaleza física, como Hércules, ni a llevar a cabo un acto de fuerza sin mirar las consecuencias; porque eso no serían actos derivados de la virtud y los podríamos atribuir a muchos animales antes que a los hombres. Se refiere a una virtud moral que tiene que evaluar los riesgos, conocerlos y asumirlos para, entre otras cosas, “dar gloria a Dios, a la religión y a su Patria”. La Fortaleza a la que se refiere Maquiavelo, calificada por el jesuita, es “bárbara e inhumana fiereza”.
Sobre este tema, Ribadeneyra dedica un capítulo entero a examinar lo que dice el florentino en sus obras. Lo analiza con un tono irónico y va desgranando muchas de las frases y argumentos que escribe Maquiavelo. Así, mientras el florentino dice que el hecho de que los antiguos realizaran sacrificios a sus dioses y ello los hacía más fuertes, Ribadeneyra responde socarronamente que, de ser cierta esa afirmación “no habría hombres más fuertes y valientes que los carniceros”.
Además, si ver un sacrificio animal te hace fuerte, ver uno de una persona debería hacerte mucho más.
Como en las virtudes anteriores, la verdadera fortaleza está muy ligada a la religión y a la Iglesia Católica porque “nuestra santa religión no solamente no hace cobardes […] sino que su misma doctrina los hace magnánimos y valientes” y en ella ha habido numerosos personajes virtuosos en la Fortaleza, mientras que de falsas religiones hay muy pocos.

En los capítulos siguientes expone casos concretos de caballeros cristianos valerosos que ha “producido la religión cristiana”. Dedica otro de ellos a hablar de cómo desde la educación se puede formar esta virtud –capítulo XXXIX- y cómo se puede obtener fortaleza a través de su petición a Dios a través de las oraciones y los actos piadosos.

sábado, 16 de abril de 2011

Sobre la Virtud III




LA PRUDENCIA


La Prudencia está ampliamente tratada en la obra de Ribadeneyra, especialmente en lo referente al consejo de Príncipes y a las amistades de éste, tema trascendental como se sabe durante el siglo XVII en la Monarquía. Para el jesuita es “la guía y maestra de todas las virtudes morales del Príncipe cristiano […] que es la que rige y da tasa y medida a todas las demás”.
De nuevo vemos que apoya sus argumentos en autores clásicos, Cicerón y Platón entre ellos, y en valores cristianos. Critica de nuevo a Maquiavelo con estas palabras: “esta prudencia debe ser verdadera y no aparente; cristiana y no política; virtud sólida, y no astucia engañosa”, siendo Dios la fuente de toda virtud.
La Prudencia, en cuanto a la actividad política del Príncipe se refiere, pasa por dejarse aconsejar y elegir bien a quienes deben desempeñar tal misión.
El hombre es, por naturaleza, un ser sociable que necesita de la compañía de otras personas. Y Ribadeneyra comenta que la de los Príncipes es mayor en tanto que su labor para con el Estado requiere un gran apoyo y que sólo es propio de Dios no tener la necesidad de consejo.



Girolamo Macchietti



Algunos llaman al consejo del Príncipe alma, razón e inteligencia de la república; para dar a entender que así como el cuerpo sin el alma pierde su ser, así quitando el consejo de la república, queda ella sin vida y sin ser”. Es, además, algo necesario para todos aquellos que ostenten un poder, bien laico, bien religioso como el Sumo Pontífice, porque “más ven muchos ojos que uno”.
Desarrolla también de forma extensa cómo el Príncipe debe saber elegir bien a sus consejeros, tarea harto importante para la gobernación de la Res Pública. Pero manifiesta que sobre los consejos que pueda recibir hay dos cosas fundamentales.
La primera es que siempre será el Príncipe quien toma la decisión final habiendo escuchado a quienes lo rodean y que tiene que ser libre para poder hacerlo. La segunda es que sin la intervención de Dios, por muchos consejos que haya, éstos siempre serán errados.
Dedica los últimos capítulos a comentar otros aspectos que enseña la Prudencia, igualmente importantes para el gobierno de sus Estados, tales como el temor de Dios, el saber discernir tanto las cosas como las personas buenas de las malas, las “propiedades de los hombres y de las naciones que ha de gobernar”, ser previsor, etc.

viernes, 8 de abril de 2011

Sobre el sistema educativo o cómo fomentar a la elite intelectual

      A propósito de mi anterior entrada, me gustaría comentar la propuesta de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.


Escuela de los años de la dictadura


Estado actual de algunas escuelas

















      Entre estas dos imágenes hay diferencias que se aprecian a simple vista y otras que subyacen. Ambas, no obstante, son importantes para el objetivo final: la formación de las futuras generaciones de una nación. El modelo de los años de dictadura se basaba en una escuela ruralizada, en la que había una importante cantidad de niños y chavales de edades varias a cuyo frente se ponía un profesor. Era él quien debía adaptarse al nivel de los diferentes alumnos y su actividad no sólo se centraba en la educación escolar, sino en inculcar valores como el respeto, la higiene o el esfuerzo intelectual. A menudo, tenía que enfrentarse, de maneras siempre desiguales, a padres poco o nada cultos que pensaban que sus hijos estarían mejor ayudando en las múltiples tareas que en el medio rural se requieren a estar aprendiendo más allá de lo elemental. Dejaré a un lado el hecho de la vida en un pueblo, con lo bueno y malo que eso tiene para un "forastero" que tiene que introducirse en una comunidad que no siempre le abre sus brazos.


      A parte de la cotidianeidad, hay que tener en cuenta los materiales con los que aquellos profesionales debían formar unos alumnos que tampoco tenían las cosas fáciles. Clases con pupitres incómodos, de madera vetusta; libros y cuadernos con más letra que dibujos; mapas políticos y físicos; poca luz artificial. ¿qué motivaciones podía tener un maestro -hablo en general, ya sabéis que no me gusta eso de andar poniendo maestros y maestra, noble y nobla y ese tipo de cosas absurdas desde mi punto de vista- ante tal panorama? ¿qué motivaciones podían tener unos alumnos a los que en muchas ocasiones se presionaba para trabajar en vez de estudiar? La respuesta no es fácil, simplemente planteo esos interrogantes. Hoy en día, no obstante, los pupitres son espaciosos, de un color especialmente escogido para relajar la vista; libros con varias metodologías, con vocabulario al margen para que el alumno no se moleste en mirar un diccionario -que por otra parte no saben manejar porque lo buscan por internet y no en la RAE, precisamente-, con dibujos explicativos y esquemas al final de cada tema que, por lo que he podido ver, pocos alumnos los usan; no hay mapas en las aulas porque se hacen con presentaciones Power Point o transparencias; y de haberlos, pertenecen sólo a la Comunidad Autónoma en la que se encuentra el centro, no sea que el alumno se aburme con datos de otras Comunidades. Potentes luces fluorescentes iluminan un aula en la que todos los niños, salvo repetidores, han nacido en el mismo año.


      Los métodos de enseñanza empleados en aquella epoca difieren más que notablemente de los que hoy en día, por desgracia en mi opinión, tenemos en España. Simplemente me centraré en dos aspectos para ilustrar lo que digo. La caligrafía de toda una generación era muy similar gracias al esfuerzo del maestro. Era clara, ni grande ni pequeña, legible y limpia. Hoy, poca importancia se le da. La Historia, la Historia del Arte y la Geografía, Ciencias Sociales en la actualidad, se aprendían de tal forma que muchos de los alumnos de entonces siguen recordando datos aprendidos en su infancia y adolescencia. Hoy, como dije en mi anterior entrada, se aprenden los temas correspondientes a la evaluación, se vomitan en el examen y se olvidan.

      El proyecto que se pretende iniciar en la Comunidad de Madrid es bueno solo en parte. Es cierto que el nivel de la enseñanza ha bajado hasta niveles alarmantes en las últimas décadas y que hay que premiar y fomentar de alguna manera a aquellos que destacan por encima de la media. No obstante, creo que deberían aplicarse otros métodos más objetivos para saber quienes son los verdaderamente capacitados y quienes no, ya que soy de la opinión de que la nota obtenida tras un examen no refleja verdaderamente los conocimientos y puede verse influenciada por factores externos y que no dependen del alumno.

miércoles, 30 de marzo de 2011

La Fortuna y el estoicismo

      Lo duro que es seleccionar un tema para escribir en el blog. Desde mi última entrada he pensado en comentar noticias de actualidad como las revoluciones democráticas en el mundo árabe o la situación que viven millones de japoneses, tanto en el archipiélago como en el resto del mundo, asunto este que me afecta directamente por conocer a una japonesa residente en Madrid. Una mujer valiente, fuerte y luchadora. A parte d elos problemas lógicos del idioma, las clases de Master y los bajones que ello conlleva, ahora se le añade la preocupación por familia y amigos. Menos mal que, al parecer, todos están bien.



     
      Pero no voy a hablar de temas tan complejos, o al menos no tan complejos. La verdad es que no sé cómo calificar lo que desarrollaré en las siguientes líneas, simplemente quiero dejar constancia de lo tremendamente injusto que es tener que poner buena cara ante la gente cuando ves que se te infravalora, que tu experiencia y tus ganas no valen para nada y que los conocimientos que tienes, a pesar de que un maldito expediente diga lo contrario, son mucho mejores que los de otras personas a las que les llegan las oportunidades de forma rodada por el mero hecho de saber vomitar lo que han aprendido en un par de semanas de intensivo estudio y que luego, por motivos que creo obvios, no lo aplican allí donde se necesita.

      No obstante, una persona madura y serena debe saber mirar hacia delante, no perder de vista su objetivo final y evitar tropezarse las menos veces con cosas inútiles que sólo provocan el despiste de la meta. Ya se sabe cómo es ésto, nadie dijo que fuera fácil; simplemente reclamo de vez en cuando unos rayitos de sol, la visita de la diosa Fortuna de vez en cuando y la iluminación de las cabezas pensantes para que sepan apreciar el trabajo que se realiza.


     

      No obstante el camino estoicista iniciado por Séneca -genialmente representado por Rubens- se antoja aqui necesario para continuar el camino apenas iniciado.

martes, 15 de febrero de 2011

Nuevos horizontes

Ha sido una temporada dura, intensa, cambiante. Muchas cosas las que me gustaría contar, los pensamientos que me han quitado el sueño. Lo que resume perfectamente lo acaecido durante las dos últimas semanas se expresó genialmente de esta forma:







Atrás quedaron, al menos de momento, las ceremonias palaciegas en las que las carrozas, los caballos, la recepción de embajadores, la presencia de Su Majestad o la música militar de la Guardia Real alegraban las mañanas de investigación y provocaban una sonrisilla alegre.





Ahora, de todas las cosas pendientes a corto plazo espero llegar a buen puerto tras mis exámenes de italiano perche voglio registrare al livello successivo. Ya sabeis quienes me conoceis que mi interés por todo lo relacionado con la Historia de Italia me ha fascinado -vale, excluyendo el Imperio Romano- y desde este momento más aún, pues mi Tesis Doctoral -de la que hablaré en su momento- está relacionada directamente con el modelo virreinal italiano dentro de sistema imperial español.



Además, han tenido lugar las fiestas de invierno en mi pueblo, en honor al armenio San Blas. Es una verdadera lástima que no tengo en mi poder, aún, instantáneas de la Fiesta de Disfraces que inaugura el intenso fin de semana, porque muchos os quedariais boquiabiertos y ojipláticos. Una de las mejores cosas que ha tenido el primer fin de semana de febrero ha sido el buen tiempo del que hemos podido disfrutar por tierras castellanas algo que, particularmente, me encanta. Pasear por esos caminos con un tiempo primaveral y disfrutar de una noche de gélido y recio invierno castellano, de esas que cuando inspiras, notas cómo el aire frío llega hasta tus pulmones. Bien es cierto que este año ha sido un inconveniente por razones que no vienen al caso.




Y lo mejor de todo es que sólo estamos a mediados de mes, con algunos acontecimientos que van a merecer mucho la pena.

También es un mes de recuerdos, intensos, de gente que ya se fue y que, a pesar de ello, sigue muy presente en mi día a día.


viernes, 14 de enero de 2011

2011

   Ya estamos inmersos en la cotidianeidad de un nuevo año. Y, al contrario de lo que se pudiera esperar, aún no he plasmado por escrito un balance de un año que, como poco, ha sido diferente al resto.

   Académica y laboralmente 2010 ha sido un año notablemente satisfactorio , no obstante algunos puntos amargos. He aprendido mucho de las asignaturas del Máster, algunas de las cuales han sido insuperables por el profesor y la materia en sí; y por descrubrir un mundo nuevo, universo paralelo, complejo, enorme y atrayente. He impartido la que espero sea la primera de muchas ponencias. Y mejor aún, ha sido en un Seminario Internacional en Portugal. En mente varios artículos de variada temática y la satisfacción de la llegada de la primera publicación en una magna obra. Mis primeros trabajos como profesional de la Historia en Simancas (que siempre recordaré con mucho cariño) y en el Palacio Real de Madrid que, con todo lo que hay de por medio, está siendo una grata experiencia que espero continúe. El presente sigue ocupado por el Archivo General de Palacio y por las casi recién estrenadas clases de italiano en el Istituto di Cultura. Para el futuro inmediato, proyecto de Tesis Doctoral que afronto con ilusión y con escepticismo al mismo tiempo.

   Respecto al apartado social, he asistido a la primera boda de una amiga y ha nacido la hija de otra; y es que vamos teniendo una edad en que ese tipo de acontecimientos se tornarán casi cotidianos. Sin embargo, el espíritu de fin de semana no se pierde así como así. Vale, el mío es más sosegado que el de muchos de los que me rodeais, pero lo cortés no quita lo valiente, ¿no? Sigo agradeciendo los buenos ratos que voy acumulando con personas que comparten mi camino desde hace ocho y diez años, así como con todos los que, verano tras verano y puente tras puente, vivimos experiencias en tierras castellanas. Y entre ellos, destacar a un par de vallisoletanas a las que no tengo palabras para describir. Mi opositora y mi barwoman; mi psicoanalista y mi bruja; mis profes y fulanos. Las cunetas también se llenan de gente que no sabe o no quiere compartir mi camino. Saludos a todos ellos.

   También he aprendido muchas cosas de las nuevas personas a las que he conocido y con las que he disfrutado durante todo este año. Mi Maestra de Danza, por demostrarme que la Prudencia no sólo es una virtud, sino un arte en nuestros actos cotidianos y por marcarme un camino que a veces veo borroso. Mi pastorcilla áulica, por las confidencias. Ojitos, por los silencios eternos y las risas con una sola mirada.

   Viajes, investigación, comidas, copas y cachimbas junto a vosotros es lo que espero para este nuevo año. Si, parece poco, pero uno tiene que reservarse algo para sí, ¿no?



  

sábado, 4 de diciembre de 2010

Vinum et musica laetificant cor




    El vino y la música alegran el corazón. Frase latina que he leido recientemente y que me ha llevado a actualizar con algunas de las canciones que me han acompañado a lo largo de todo este año de Máster. Unas, más tranquilas, durante la realización de trabajos; otras, más vibrantes, durante mis días de investigación y trabajo en Simancas o en la Biblioteca Nacional.


viernes, 3 de diciembre de 2010

Sobre la Virtud II

La segunda virtud cardinal que trata Ribadeneyra es la Templanza, que según sus propias palabras “enseña a moderar los apetitos desenfrenados del gusto y el tacto […] y a poner freno a la concupiscencia y la deshonestidad”, siendo en general la que debe retener todos los excesos que por el impulso se deseen cometer. Es de suma importancia ya que sin ella “[…] la Fortaleza se enflaquece, la Prudencia es ciega y la Justicia se corrompe”. Esto corrobora que todas ellas conforman una sola unidad y que en el momento en que falle alguna, el resto caerán con aquella. Recurre de nuevo a clásicos como Tito Livio y sus narraciones de las Guerras Púnicas y al ejemplo de una Roma Imperial decadente, dedicada a otros menesteres diferentes a los de las guerras que le habían mantenido como dominadora del Orbe que, por carecer de la virtud de la que hablamos, se tornó de vencedora en vencida; y así se ilustra cómo un Príncipe debe poner en práctica estos postulados para evitar el desastre en su Estado.
Además, no sólo debe ponerla en práctica él mismo, sino que debe asegurarse que sus vasallos también lo hagan para que la sociedad no caiga en ese error.
Especialmente cuidadoso debe ser en el trato que con personajes de otras naciones realicen él y sus cortesanos, porque cada Estado tiene virtudes y vicios propios y es en la Corte donde los últimos se expanden como una enfermedad.
El templado Príncipe debe “cercenar los excesos de los trajes y las galas, de los banquetes y comidas, de los juegos y pasatiempos, de la liviandad y libertad de las mujeres, de los gastos inmensos que se hacen en los dotes, joyas y atavíos de ellas; y finalmente de todo lo que ablanda los ánimos, gasta las haciendas, pervierte las buenas costumbres y corrompe la república”, o lo que es lo mismo, eliminar lo superfluo y retornar a una sociedad austera y controlar a la mujer, que aquí se pone como ejemplo de gasto excesivo y poco recomendable para ser virtuoso.
Aspecto importante de la Templanza es servirse de ella para frenar los apetitos carnales, siempre mal vistos por Roma, y que pueden llegar a ser motivo de inestabilidad en el Estado del Príncipe. Pone como ejemplos históricos virtuosos al propio Alejandro Magno, Escipión “el Africano”, Pompeyo o el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba. Todos ellos, tras las batallas, pudieron aprovecharse de las doncellas y esposas de sus enemigos vencidos y, sin embargo, demostrando una gran virtud, respetaron la honra y la honestidad de esas mujeres.


jueves, 2 de diciembre de 2010

De mi estancia en Simancas

  

   A parte de las entradas sobre la Virtud, tema interesante a nivel personal, continuaré con la línea del anterior blog. Aquel, si bien no está cerrado, no será -o al menos esa no es la intención inicial- más veces refugio de mis reflexiones.
  
   Después de la lectura de mi Tesis de Máster -con la que estoy altamente satisfecho por razones que son largas de contar y que muchos ya sabeis- emprendí ilusionado mi camino a tierras castellanas. En Simancas, pequeño pueblo a orillas del Pisuerga, me esperaba mi primer trabajo como historiador. Ni más ni menos que en el Archivo General, fundado por Carlos I y consolidado por Felipe II. Por delante, varias semanas de inmersión en documentación de mediados del siglo XVII en busca de unos entrañables y pelirrojos irlandeses.

   He aprendido muchas cosas -entre ellas a realizar perfectamente el nudo de archivero- y he conocido a mucha gente interesante. Pero María, Borja y Sergio han sido los que más me han marcado.

   De ellos he llegado al convencimiento pleno de que uno no puede dejarse arrastrar en una espiral de autodestrucción más allá de un punto. Cuanto más profundo lleguemos, más duro será salir de nuevo. Lo importante es reponerse lo más rápido posible y retomar el camino con una sonrisa, con firmeza y con el apoyo de los que te rodean. Al final, como me han enseñado, lo importante es ir con la cabeza bien alta y dormir a pierna suelta. 

   Gracias por unas comidas geniales, por unas charlas tan amenas, por unas historias tan graciosas e instructivas y por todos los momentos compartidos. Pronto, seguro, nos veremos para acumular muchos más.   




Sobre la Virtud I

            

Antes de nada hay que preguntarse ¿qué es la virtud? Para tener una visión clara, tal y como hemos comentado anteriormente, hay que buscar una definición. En este sentido, la Iglesia Católica nos dice que “es una disposición habitual y firme para hacer el bien”; por otro lado, la Real Academia de la Lengua Española nos la define como “disposición constante del alma para las acciones conforme a la ley moral”. En el Diccionario de Autoridades quedan recogidas varias acepciones  referentes a la virtud  entre las cuales llama la atención “recto modo de proceder”. En palabras de Álvarez-Ossorio “[…] la virtud consistía en una disposición interior del alma que se expresaba externamente ante la comunidad, a través de acciones honestas y acordes con los mandatos de la Iglesia”.

De entre las virtudes cardinales de las que trata Ribadeneyra, él destaca en su obra la de la Justicia  por ser “tan propia de los Príncipes y tan necesaria para la conservación de sus Estados”, a la que dedica el capítulo quinto del libro segundo. Es la virtud por la que se apaciguan los ánimos del pueblo y la garante de la paz, que asegura los reinos y territorios del Príncipe. Acude nuevamente a palabras de Cicerón y de San Agustín, en cuyas obras hacen ambos referencia a que sin Justicia no puede haber Res Pública.
Menciona un ejemplo de Plutarco en el que queda patente que si la Justicia no es lo suficientemente justa, el castigo vendría directamente dado por Dios. A continuación pone ejemplos de reyes cristianos y no cristianos que actuaron justamente; tales son los casos de los reyes de Egipto, Felipe el Hermoso de Francia, el Papa León X o Artajerjes.
La Justicia tiene muchas vertientes, pero una de las más importantes durante toda la Edad Moderna es la distribución de las honras. En este sentido el Príncipe debe ser justo y no repartirlas a su antojo, sino basándose en merecimientos y servicios de quienes aspiran a ellos. Algo que llama la atención es la afirmación que el jesuita hace en esta frase: “y honrar al caballero y generoso, sólo porque sus antepasados fueron valerosos […] es deshonrar la virtud, y afrentar a los mismos padres que se preciaron de ella”.